Hola a todos, hoy quiero compartir con ustedes una reflexión que tuve sobre el aprendizaje y las relaciones. Estaba escuchando un podcast sobre cómo aprendemos de nuestras experiencias y cómo eso influye en nuestra forma de ver el mundo y de relacionarnos con los demás. Me di cuenta de que cada aprendizaje es un eslabón de una cadena, y que cuando nos quedamos en uno, hay otros esperando ese clic para continuar la evolución.
Un ejemplo de esto es cómo me relacioné con los novios de mi mamá a lo largo de mi vida. De niña, yo rechazaba a cualquier hombre que se acercara a ella, porque sentía que tenía que protegerla de que la dañaran. De alguna manera, yo asumí el rol de cuidadora de mi mamá, y eso me impidió verla como una mujer con deseos y necesidades propias. De más grande, seguí rechazando a algunos de sus novios, pero por otras razones. Sentía que no la valoraban, que no la respetaban, que no la hacían feliz. Y me daba rabia e impotencia verla sufrir por amor.
Pero hoy me di cuenta de que yo no soy la dueña de la vida de mi mamá, ni de sus decisiones, ni de sus sentimientos. Ella es una persona adulta y responsable, que tiene derecho a elegir con quién estar y cómo vivir su vida. Yo no puedo controlar eso, ni juzgarlo, ni cambiarlo. Lo único que puedo hacer es apoyarla, respetarla y quererla. Y también aprender de ella, porque ella ha vivido muchas cosas que yo no he vivido, y tiene una sabiduría que yo admiro.
Así que hoy quiero agradecerle a mi mamá por ser mi maestra, por enseñarme a amar sin condiciones, a ser fuerte ante las adversidades, a buscar mi felicidad. Y también quiero pedirle perdón por las veces que la hice sentir mal con mis actitudes o mis palabras. Mamá, te amo y te deseo lo mejor. Gracias por ser parte de mi cadena de aprendizaje .
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